Nunca antes de empezar a arbitrar, hubiera pensado que los amigos que iba a hacer en este mundillo, fueran a ser tan dispares y diferentes. Eramos universitarios, estudiantes de instituto, médicos, abogados, administrativos, comerciales, pero sobre todo y por encima de todo estaba Monfill, Mike Monfill. Lo de Miguel, era el no va más. Una persona que siempre le había gustado el baloncesto, y que ésto de arbitrar pues le "llenaba" como a todos nosotros. Pero... joder, él era único en su "especie". Solo pude arbitrar con él apenas dos partidos en mis 10 años de arbitraje, y el espectáculo nunca faltaba. Que manera de pitar faltas técnicas. Junto con otro árbitro, batieron el récord de faltas técnicas pitadas en un partido. Pitaron más técnicas, que faltas en ese partido. Se las pitaron hasta a el público, pensando que había sido el banquillo que protestaba. Pitaba técnicas por todo y a todos, por insultar, por blasfemar, por gritar... En aquella época, se arbitraba casi siempre al aire libre, y esa frase célebre que él decía, no se me olvidará nunca. "Ya podían hacer los tiempo muertos de más de un minuto, para que me diera tiempo a fumarme un cigarro". Fumaba y fumaba a todas horas, y físicamente no estaba muy a tono que digamos. Una hermosa barriga y un bigote adornaban su persona. Con esa"pose" de brazos en jarra, y su barriga sobresaliendo como un embarazo de 15 meses, no había nadie que le hiciera frente.
Solo me queda recordar lo gran persona que es, y lo buen compañero que fue.
05 junio 2009
01 junio 2009
Anécdotas Arbitrales 3ª
Tercera:
Acababa de venir un compañero de su curso de ascenso (no le fue muy bien por cierto), el caso es, que quiso acompañarnos a mi compañero y a mi, ya que "pitábamos" a unos 45 km. Ese día nos acompañaba mi novia (ahora mi mujer), Pablo mi compañero de partido, y Nacho. Tremendo este Nacho, apodado "el Pilas". A Nacho le llamaban así (entre otros muchos apodos), debido a lo "eléctrico" que era, cuando señalizaba las jugadas. Vamos que pitaba una falta en ataque y recorría casi 15 metros de pista sacando el puño (falta en ataque) y haciendo aspavientos con las manos (no vale, no vale nada). Era la monda, pero no arbitraba nada mal.
El caso, es que ese día que arbitrábamos, Nacho que había recién llegado de su curso (y no había quedado muy bien clasificado), se encontraba un poco bajo de moral, y nos pidió si podía acompañarnos. Así que los cuatro salimos para allá, el partido era importante y los dos equipos se jugaban la liga, no nos podíamos relajar en absoluto. Llegamos 40 m antes al pabellón, nos fuimos directamente al vestuario y nos cambiamos de ropa. La llave del vestuario se la dejamos a Nacho, por si... hubiera que ir rápidamente hacia él. Ese día nos salió muy bien el partido y tanto Pablo como yo lo "bordamos". Eso sí, el equipo de casa había perdido, y aunque el entrenador nos felicitó, así como los jugadores, el público es eso... personas sin cerebro, así que unos cuantos insultos nos llevamos. "Nacho vete y abre el vestuario rápido", le dije, cuanto menos estemos aquí mejor. Cuando llegamos a la puerta, estaba cerrada, y le dijimos: "..pero abre la puta puerta, tío". "No encuentro la llave, joder", nos dijo. Lo que nos faltaba, arbitramos un partido "cojonudo", nos felicitan ambos equipos al completo, y el público nos da de "Host.." porque el "subnormal" de Nacho no sabe donde tiene la puta llave. Eso es lo que se me pasó por la cabeza en ese instante.
Nacho dijo: "Tranquilos que tiro la puerta abajo", y mientras cogía carrerilla como en las películas, le dije: "Si la tiras cómo la vamos a cerrar luego capullo". El no se detuvo, y
se pegó una santa leche contra la puerta que salió rebotado, y empezó a quejarse: "Ayyy, mi hombro, joder que daño me he hecho, ayyyy, ayyyy, me lo he roto". Ni se lo había roto ni nada de nada, pero un golpe y de los buenos, sí que se había dado.
"Espera, que la tiro de una patada", dije yo. Y acto seguido, le dí una patada a la puerta que... no la tiré, pero la hice un boquete con el pie que no veais. Por supuesto, tal y como iba el día y con la suerte que la teníamos un poco cruzada, pues que no podía sacar el puñetero pie. Y ahí estaba yo con la pierna a media altura y el pie metido en el vestuario. Solo estaba seguro de una cosa, que si venian a zurrarnos lo único a salvo que estaría sería mi pie, pero también estaba seguro que si venia alguien, yo no podría salir corriendo, jejejejeje. Despues, de un par de minutos pude sacar el pie descalzándome y con la ayuda de Pablo, ya que Nacho no estaba muy entero.
Deslicé la mano, y quité el seguro a la puerta y unos 20 m después del partido pudimos acceder al vestuario.
Alguno se preguntará, por qué no llamamos al celador del pabellón por si tenía otra copia de la llave, pero lo cierto es que era uno de los que más chillaba del público, así que esa idea la desechamos desde el principio.
Lo mejor fue después del partido, fuimos por ahí a tomar algo los cuatro y fue una de las mejores tardes que he pasado de mi vida, riéndonos todos de lo que había pasado.
Por cierto, al celador del Pabellón le dijimos que alguien nos había roto la puerta, mientras estábamos dentro cerrando el acta del partido. Y que la llave se la habíamos dejado encima de la mesa del vestuario.
Acababa de venir un compañero de su curso de ascenso (no le fue muy bien por cierto), el caso es, que quiso acompañarnos a mi compañero y a mi, ya que "pitábamos" a unos 45 km. Ese día nos acompañaba mi novia (ahora mi mujer), Pablo mi compañero de partido, y Nacho. Tremendo este Nacho, apodado "el Pilas". A Nacho le llamaban así (entre otros muchos apodos), debido a lo "eléctrico" que era, cuando señalizaba las jugadas. Vamos que pitaba una falta en ataque y recorría casi 15 metros de pista sacando el puño (falta en ataque) y haciendo aspavientos con las manos (no vale, no vale nada). Era la monda, pero no arbitraba nada mal.
El caso, es que ese día que arbitrábamos, Nacho que había recién llegado de su curso (y no había quedado muy bien clasificado), se encontraba un poco bajo de moral, y nos pidió si podía acompañarnos. Así que los cuatro salimos para allá, el partido era importante y los dos equipos se jugaban la liga, no nos podíamos relajar en absoluto. Llegamos 40 m antes al pabellón, nos fuimos directamente al vestuario y nos cambiamos de ropa. La llave del vestuario se la dejamos a Nacho, por si... hubiera que ir rápidamente hacia él. Ese día nos salió muy bien el partido y tanto Pablo como yo lo "bordamos". Eso sí, el equipo de casa había perdido, y aunque el entrenador nos felicitó, así como los jugadores, el público es eso... personas sin cerebro, así que unos cuantos insultos nos llevamos. "Nacho vete y abre el vestuario rápido", le dije, cuanto menos estemos aquí mejor. Cuando llegamos a la puerta, estaba cerrada, y le dijimos: "..pero abre la puta puerta, tío". "No encuentro la llave, joder", nos dijo. Lo que nos faltaba, arbitramos un partido "cojonudo", nos felicitan ambos equipos al completo, y el público nos da de "Host.." porque el "subnormal" de Nacho no sabe donde tiene la puta llave. Eso es lo que se me pasó por la cabeza en ese instante.
Nacho dijo: "Tranquilos que tiro la puerta abajo", y mientras cogía carrerilla como en las películas, le dije: "Si la tiras cómo la vamos a cerrar luego capullo". El no se detuvo, y
se pegó una santa leche contra la puerta que salió rebotado, y empezó a quejarse: "Ayyy, mi hombro, joder que daño me he hecho, ayyyy, ayyyy, me lo he roto". Ni se lo había roto ni nada de nada, pero un golpe y de los buenos, sí que se había dado.
"Espera, que la tiro de una patada", dije yo. Y acto seguido, le dí una patada a la puerta que... no la tiré, pero la hice un boquete con el pie que no veais. Por supuesto, tal y como iba el día y con la suerte que la teníamos un poco cruzada, pues que no podía sacar el puñetero pie. Y ahí estaba yo con la pierna a media altura y el pie metido en el vestuario. Solo estaba seguro de una cosa, que si venian a zurrarnos lo único a salvo que estaría sería mi pie, pero también estaba seguro que si venia alguien, yo no podría salir corriendo, jejejejeje. Despues, de un par de minutos pude sacar el pie descalzándome y con la ayuda de Pablo, ya que Nacho no estaba muy entero.
Deslicé la mano, y quité el seguro a la puerta y unos 20 m después del partido pudimos acceder al vestuario.
Alguno se preguntará, por qué no llamamos al celador del pabellón por si tenía otra copia de la llave, pero lo cierto es que era uno de los que más chillaba del público, así que esa idea la desechamos desde el principio.
Lo mejor fue después del partido, fuimos por ahí a tomar algo los cuatro y fue una de las mejores tardes que he pasado de mi vida, riéndonos todos de lo que había pasado.
Por cierto, al celador del Pabellón le dijimos que alguien nos había roto la puerta, mientras estábamos dentro cerrando el acta del partido. Y que la llave se la habíamos dejado encima de la mesa del vestuario.
31 mayo 2009
Por qué??? (2ª parte)
¿Por qué llamamos a las camisetas Niqui?
¿De dónde viene el nombre? ¿ Vendrá de la marca deportiva tan conocida?
Despues de mucho indagar, la palabra niqui está en desuso, y no precisamente como la prenda. Una palabra tan curiosa que ni la gente sabe de dónde procede. Aunque me inclino más por la marca deportiva que en cualquier otra, ya que poniendo en google la palabra niqui una de las primeras entradas es a su tienda de ropa virtual.
Os dejo un video promocional chino para realizar venta al por mayor de camisetas. ¡¡¡ Hay que facilitar la venta, que la "cosa" esta muy malita!!!!!
¿De dónde viene el nombre? ¿ Vendrá de la marca deportiva tan conocida?
Despues de mucho indagar, la palabra niqui está en desuso, y no precisamente como la prenda. Una palabra tan curiosa que ni la gente sabe de dónde procede. Aunque me inclino más por la marca deportiva que en cualquier otra, ya que poniendo en google la palabra niqui una de las primeras entradas es a su tienda de ropa virtual.
Os dejo un video promocional chino para realizar venta al por mayor de camisetas. ¡¡¡ Hay que facilitar la venta, que la "cosa" esta muy malita!!!!!
Anecdotas Arbitrales
Aquí va la segunda:
Cada vez que recuerdo esta anécdota, no paro de reirme. Y es que uno cuando recuerda algo gracioso del pasado, cuanto más tiempo pasa, más gracioso te parece, incluso cuando no tuvo gracia en su día. Pero éste no fue el caso.
Serían las 22:30 de un miércoles o jueves hace unos 6 años (más o menos), cuando estaba cenando con mi socio Iñigo y uno de mis empleados llamado Fran. La verdad, es que no se cómo salió el tema de Baloncesto, pero salió. Empecé a contar a Fran que yo era árbitro y que lo había dejado hace ya unos años, y él me confesó que también fue jugador cuando tenía 16 ó 17 años. Pues sí, resulta que yo le había arbitrado y ni siquiera nos recordábamos, pero lo mejor es cuando le pregunté en qué equipo había jugado, y él me respondió: " en El...".
Fran jugaba en el equipo más antibaloncestístico que había arbitrado en toda mi carrera arbitral. Eran un grupo de amigos que de Baloncesto sabían lo mismo, que un bebé de fisión nuclear. No sabían ni botar el balón, defendían cuatro y el quinto jugador se quedaba en la zona del equipo contrario (en plan palomero) esperando al balón para un pase en largo (como si fuesen a robar el balón cuatro para cinco, jajajajaja). Cuando uno de ellos, no pasaba el balón a los demás en una jugada, en los siguientes 5 minutos, ni siquiera le miraban para pasarle, esa era una de las formas de vengarse de él, y claro está se enfadaba, se iba del campo y se sentaba en el banquillo. Todo ello, mientras el partido continuaba jugándose. Se iban, volvían al campo cuando se les pasaba el “mosqueo”, pero lo peor sin lugar a duda, era su entrenador. Si los jugadores no sabían ni botar, lo del “personaje” era ya, el no va más. Pero, ¿quién le dio una licencia de entrenador a ese tío?. Se pasaba chillando los primeros 10 minutos a sus jugadores sin tener absoluta idea de lo que les decía, ellos pasaban de él y le decían que se callase y les dejase en paz, también le insultaban, pero el entrenador seguía chillándoles y cuando alguno le decía alguna “florecilla”, el entrenador pedía el cambio para ese jugador haciendo valer su jerarquía. Pero qué equivocado estaba el hombre. El jugador seguía jugando sin más, mientras continuaba insultándole.
Esa noche no paré de reirme, recordando con Fran lo "penoso" que era su equipo.
Cada vez que recuerdo esta anécdota, no paro de reirme. Y es que uno cuando recuerda algo gracioso del pasado, cuanto más tiempo pasa, más gracioso te parece, incluso cuando no tuvo gracia en su día. Pero éste no fue el caso.
Serían las 22:30 de un miércoles o jueves hace unos 6 años (más o menos), cuando estaba cenando con mi socio Iñigo y uno de mis empleados llamado Fran. La verdad, es que no se cómo salió el tema de Baloncesto, pero salió. Empecé a contar a Fran que yo era árbitro y que lo había dejado hace ya unos años, y él me confesó que también fue jugador cuando tenía 16 ó 17 años. Pues sí, resulta que yo le había arbitrado y ni siquiera nos recordábamos, pero lo mejor es cuando le pregunté en qué equipo había jugado, y él me respondió: " en El...".
Fran jugaba en el equipo más antibaloncestístico que había arbitrado en toda mi carrera arbitral. Eran un grupo de amigos que de Baloncesto sabían lo mismo, que un bebé de fisión nuclear. No sabían ni botar el balón, defendían cuatro y el quinto jugador se quedaba en la zona del equipo contrario (en plan palomero) esperando al balón para un pase en largo (como si fuesen a robar el balón cuatro para cinco, jajajajaja). Cuando uno de ellos, no pasaba el balón a los demás en una jugada, en los siguientes 5 minutos, ni siquiera le miraban para pasarle, esa era una de las formas de vengarse de él, y claro está se enfadaba, se iba del campo y se sentaba en el banquillo. Todo ello, mientras el partido continuaba jugándose. Se iban, volvían al campo cuando se les pasaba el “mosqueo”, pero lo peor sin lugar a duda, era su entrenador. Si los jugadores no sabían ni botar, lo del “personaje” era ya, el no va más. Pero, ¿quién le dio una licencia de entrenador a ese tío?. Se pasaba chillando los primeros 10 minutos a sus jugadores sin tener absoluta idea de lo que les decía, ellos pasaban de él y le decían que se callase y les dejase en paz, también le insultaban, pero el entrenador seguía chillándoles y cuando alguno le decía alguna “florecilla”, el entrenador pedía el cambio para ese jugador haciendo valer su jerarquía. Pero qué equivocado estaba el hombre. El jugador seguía jugando sin más, mientras continuaba insultándole.
Esa noche no paré de reirme, recordando con Fran lo "penoso" que era su equipo.
29 mayo 2009
Por qué??
¿Por qué se ha creado un bocadillo con un Baggel, en vez de cualquier otro panecillo?
En mi humilde opinión, podría decir que para gustos están los colores, pero a quién narices se le ocurre hacer un bocadillo con un agujero en el centro, para que se te escape lo que lleva dentro. Lo mejor de todo, es que la gente lo compra.
Anécdotas Arbitrales
Como os prometí, aqui va la primera de las muchas anécdotas que he padecido.
Como no quiero que nadie se de por aludido, no citaré nombres (en estos casos el anonimato es lo más adecuado). Yo, como muchos de mis compañeros siempre hemos preferido arbitrar baloncesto Masculino. No quiero que se me tache de "tío machista", pero por qué vamos a engañarnos. No conozco a nadie (árbitros incluídos), que prefieran ver o arbitrar un partido femenino.
Haceros una simple pregunta y veréis cómo no es dificil imaginar la respuesta. Ponen en la TV dos partidos de Baloncesto, el primero es la final del Mundial Femenino entre Australia y USA. En el otro canal ponen la final de conferencia entre Lakers y Spurs (por ejemplo). ¿Cual elegiriais? Yo, sin lugar a duda el partido de los Lakers, y no porque juegue Gasol, si no porque en uno se juega a un Baloncesto imaginativo, coordinado, y sobre todo y ésta es la razón principal, se juega RAPIDO. Un baloncesto lento y sin imaginación aburre a cualquiera y ya no te digo si encima lo padeces arbitrando.
Para alguien que no sepa de baloncesto podríamos decir que hay dos tipos de defensas (individual y en zona, sin entrar en más), cuando yo arbitraba había que soportar a entrenadores que para atacar una defensa en zona, simplemente gritaban desde la banda: "Mover hasta que haya hueco", joder y encima sin reloj de 30", que por aquel entonces eran 30" y no 24" como ahora. También, en aquella época, salvo partidos de 3ª División o superior categoría, solo iba un árbitro y una auxiliar de mesa que anotaba el tanteo y las faltas personales en el acta, y encima llevaba el cronómetro del partido. No os podéis imaginar cuanto he sufrido arbitrando baloncesto femenino. Podría contar con los dedos de una mano, cuántos partidos disfruté arbitrando a unas chicas, pero la realidad y el día a día era muy diferente. Chicas, que para coger un rebote, soltaban el sujetador a la jugadora que tenían delante suyo, para que ésta no saltara a por el balón. Decidme si eso es, o no es "normal". Estamos hablando de jugadoras que entrenan un par de días a la semana, y juegan porque la mayor parte de sus amigas juegan con ellas. Los chicos no eran tan retorcidos, se dedicaban a jugar y a nada más.
Por si alguna jugadora me lee, y no se siente aludida, ni ha visto esta práctica en los rebotes. Yo, simplemente cuento lo que he pasado y han pasado compañeros míos. Evidentemente, hay muy buenas jugadoras de Baloncesto, y no hablo del Baloncesto profesional al que tengo el máximo respeto. Hablo del Baloncesto amateur, en el que en mi opinión no hay lugar para la duda, un partido de chicos antes que de chicas.
Como no quiero que nadie se de por aludido, no citaré nombres (en estos casos el anonimato es lo más adecuado). Yo, como muchos de mis compañeros siempre hemos preferido arbitrar baloncesto Masculino. No quiero que se me tache de "tío machista", pero por qué vamos a engañarnos. No conozco a nadie (árbitros incluídos), que prefieran ver o arbitrar un partido femenino.
Haceros una simple pregunta y veréis cómo no es dificil imaginar la respuesta. Ponen en la TV dos partidos de Baloncesto, el primero es la final del Mundial Femenino entre Australia y USA. En el otro canal ponen la final de conferencia entre Lakers y Spurs (por ejemplo). ¿Cual elegiriais? Yo, sin lugar a duda el partido de los Lakers, y no porque juegue Gasol, si no porque en uno se juega a un Baloncesto imaginativo, coordinado, y sobre todo y ésta es la razón principal, se juega RAPIDO. Un baloncesto lento y sin imaginación aburre a cualquiera y ya no te digo si encima lo padeces arbitrando.
Para alguien que no sepa de baloncesto podríamos decir que hay dos tipos de defensas (individual y en zona, sin entrar en más), cuando yo arbitraba había que soportar a entrenadores que para atacar una defensa en zona, simplemente gritaban desde la banda: "Mover hasta que haya hueco", joder y encima sin reloj de 30", que por aquel entonces eran 30" y no 24" como ahora. También, en aquella época, salvo partidos de 3ª División o superior categoría, solo iba un árbitro y una auxiliar de mesa que anotaba el tanteo y las faltas personales en el acta, y encima llevaba el cronómetro del partido. No os podéis imaginar cuanto he sufrido arbitrando baloncesto femenino. Podría contar con los dedos de una mano, cuántos partidos disfruté arbitrando a unas chicas, pero la realidad y el día a día era muy diferente. Chicas, que para coger un rebote, soltaban el sujetador a la jugadora que tenían delante suyo, para que ésta no saltara a por el balón. Decidme si eso es, o no es "normal". Estamos hablando de jugadoras que entrenan un par de días a la semana, y juegan porque la mayor parte de sus amigas juegan con ellas. Los chicos no eran tan retorcidos, se dedicaban a jugar y a nada más.
Por si alguna jugadora me lee, y no se siente aludida, ni ha visto esta práctica en los rebotes. Yo, simplemente cuento lo que he pasado y han pasado compañeros míos. Evidentemente, hay muy buenas jugadoras de Baloncesto, y no hablo del Baloncesto profesional al que tengo el máximo respeto. Hablo del Baloncesto amateur, en el que en mi opinión no hay lugar para la duda, un partido de chicos antes que de chicas.
28 mayo 2009
El Baloncesto una etapa de mi vida

Siempre quise escribir sobre mi vida arbitral, así que despues de pasar 10 años habiendo colgado el "pito", me he dicho: "ahora o nunca". Y aquí estoy escribiendo delante de mi portátil, en un blog que acabo de crear y en el que si me lo dicen hace una semana, ni yo mismo me lo hubiese creído.
Debido a mi profesión, y de la saturación de ordenadores que tengo, jamás lo hubiese llevado a cabo si mi mujer no hubiese creado un blog de rebote (jajajajaja, de rebote, qué bueno), pero la verdad, es que así ha sido.
Tengo la intención de escribir al menos una anécdota diaria, algunas más graciosas que otras, pero después de todos estos años que han pasado, a fin de cuentas todas han sido una verdadera "experiencia". Ahora ya, con 38 añitos de los que disfruto actualmente, puedo decir sin ninguna duda que ha sido una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida. Ser árbitro de Baloncesto me ha hecho ser mejor persona, más valiente, más paciente, más amigo de mis amigos, más desinteresado y sobre todo me ha hecho desarrollar la personalidad que tengo ahora. Incluso a mi mujer la conocí en este "mundillo", cómo no podría dar importancia a esos 10 años de mi vida, que me marcaron profundamente.
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