Aquí va la segunda:
Cada vez que recuerdo esta anécdota, no paro de reirme. Y es que uno cuando recuerda algo gracioso del pasado, cuanto más tiempo pasa, más gracioso te parece, incluso cuando no tuvo gracia en su día. Pero éste no fue el caso.
Serían las 22:30 de un miércoles o jueves hace unos 6 años (más o menos), cuando estaba cenando con mi socio Iñigo y uno de mis empleados llamado Fran. La verdad, es que no se cómo salió el tema de Baloncesto, pero salió. Empecé a contar a Fran que yo era árbitro y que lo había dejado hace ya unos años, y él me confesó que también fue jugador cuando tenía 16 ó 17 años. Pues sí, resulta que yo le había arbitrado y ni siquiera nos recordábamos, pero lo mejor es cuando le pregunté en qué equipo había jugado, y él me respondió: " en El...".
Fran jugaba en el equipo más antibaloncestístico que había arbitrado en toda mi carrera arbitral. Eran un grupo de amigos que de Baloncesto sabían lo mismo, que un bebé de fisión nuclear. No sabían ni botar el balón, defendían cuatro y el quinto jugador se quedaba en la zona del equipo contrario (en plan palomero) esperando al balón para un pase en largo (como si fuesen a robar el balón cuatro para cinco, jajajajaja). Cuando uno de ellos, no pasaba el balón a los demás en una jugada, en los siguientes 5 minutos, ni siquiera le miraban para pasarle, esa era una de las formas de vengarse de él, y claro está se enfadaba, se iba del campo y se sentaba en el banquillo. Todo ello, mientras el partido continuaba jugándose. Se iban, volvían al campo cuando se les pasaba el “mosqueo”, pero lo peor sin lugar a duda, era su entrenador. Si los jugadores no sabían ni botar, lo del “personaje” era ya, el no va más. Pero, ¿quién le dio una licencia de entrenador a ese tío?. Se pasaba chillando los primeros 10 minutos a sus jugadores sin tener absoluta idea de lo que les decía, ellos pasaban de él y le decían que se callase y les dejase en paz, también le insultaban, pero el entrenador seguía chillándoles y cuando alguno le decía alguna “florecilla”, el entrenador pedía el cambio para ese jugador haciendo valer su jerarquía. Pero qué equivocado estaba el hombre. El jugador seguía jugando sin más, mientras continuaba insultándole.
Esa noche no paré de reirme, recordando con Fran lo "penoso" que era su equipo.
31 mayo 2009
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Bueno, si no te acuerdas de él no sería uno de los "malotes" del baloncesto que por haberlos "haylos" ( no sé , si esta expresión va a sí)....
ResponderEliminarMira ese sería un bonito post, " los malotes" del basket cantabro temporadas del 92 al 98
Me gusta tu blog, sigue asi
Muag